por : Guillermo Cieza
El imperialismo existe y sigue jugando en el tablero mundial. No es
una fantasía.
Quizás esta sea la mejor conclusión de lo ocurrido durante el último
mes en Venezuela.
Con un pequeño grupo de estudiantes, con el liderazgo de un partido de
ultraderecha, minoritario dentro de la oposición; con dinero para
reclutar guarimberos y francotiradores, con actos de violencia y
terroristas localizados en barrios de clase media y media alta, se
pretendió dar un golpe de Estado. Y Estados Unidos no solo lo apoya y
lo financia, sino que pone a disposición toda su artillería de guerra
de cuarta generación intentando desestabilizar el país.
Esa artillería de guerra comunicacional puede hacer creer que en un
país donde el 91% de sus habitantes rechaza las guarimbas y los actos
de terrorismo, quienes participan en estos actos son apóstoles de la
libertad y la democracia y cuentan con apoyo de la sociedad. Hoy
sabemos hay 82 periódicos latinoamericanos, que son parte de la SIP
que han acordado sacar una pagina diaria para atacar a Venezuela,
demostrando que allí hay una guerra civil.
Alguna vez desde la izquierda argentina se ha cuestionado las alianzas
tejidas por Chávez que entre otras cosas permitieron rechazar el
ALCA, construir la UNASUR y la CELAC. El razonamiento que sustenta
esta críticas es que quien hace acuerdos diplomáticos con gobiernos
neodesarrollistas como el de Brasil, Argentina y Uruguay, o quien se
atreve a compartir espacios con gobiernos como el de Perú o Colombia,
seguramente comparte una orientación capitalista.
Cuando suceden hechos como los de Venezuela en el último mes, podemos
advertir que, por suerte, algunos de nuestros izquierdistas no han
llegado al gobierno.
Sin lugar a dudas la votación en la OEA, y la decisión de UNASUR han
sido muy útiles para dificultar los planes yanquis.
La construcción de anillos de alianzas, uno mas cercano, el Alba,
otro intermedio, el MERCOSUR, otro mas amplio, UNASUR y otro mas
difuso, CELAC; mas toda la política internacional de Alianza con
China, Rusia e Irán, constituyen una extraordinaria ingeniería
defensiva que por el momento han impedido una intervención extranjera.
Detrás de esa concepción geopolítica existe un largo aprendizaje que
es parte de nuestra historia nuestramericana. El país sudamericano mas
progresista y avanzado del siglo XIX, Paraguay, supuso que el
aislamiento era una garantía para la supervivencia y pagó su
ingenuidad con la destrucción de su proyecto y una masacre que le
costó las 4/5 partes de su población masculina.
Simon Bolívar advirtió con mucha lucidez que el único destino posible
de America estaba en su capacidad de unirse.
El socialismo es un sistema mundial. No es posible construir el
socialismo en un solo país. Esta sentencia por vieja, no es menos
vigente.
En buena parte el drama de Venezuela, es el drama de su soledad.
¿Como avanzar en un proyecto socialista cuando al repasar los apoyos
que comparten esa orientación, debe limitarse a Cuba y a Bolivia?
¿Como avanzar, cuando incluso hay una parte de la militancia
socialista del continente, no solo desechan el apoyo a la experiencia
de esa orientación mas avanzada en America del Sur, sino que
festejarían íntimamente su fracaso, porque demostrarían que tienen
razón en sus elucubraciones?
Quien ha leído con atención el Diario del Che, puede percibir como a
lo largo de sus páginas, su autor va percibiendo la construcción de un
cerco que se propone aislarlos y hacer fracasar su epopeya. El cerco
sobre Venezuela esta construido por los mismos intereses que
liquidaron al Che.
Cuando el Che fue asesinado se extendió el dolor de los pueblos, pero
también es cierto que una parte de la izquierda festejó íntimamente su
caída. Ellos caracterizaban al Che, como un hombre peligrosos, un
rebelde que no cumplía las normas del" pensamiento científico" para
hacer una revolución.
El proceso bolivariano ha puesto algunas verdades sobre la mesa.
"Nuestra Patria es América".
Si la patria americana, no es socialista, o esta en proceso de serlo,
no es una responsabilidad de Venezuela, sino de lo que hemos hecho o
dejado de hacer los militantes con vocación revolucionaria.
El gobierno venezolano por cuestiones de supervivencia ha tejido
alianzas con gobiernos que distan muchos de ser revolucionarios. Ahora
acaba de festejar la asunción al gobierno de Michel Bachelet, quien
seguramente jugará en el plano internacional un papel menos lastimoso
que el que jugaba Piñera.
Pero el ejemplo de Venezuela, no nos esta diciendo que construyamos
gobiernos como el de Bachelet, el de Cristina o el de Dilma. Nos esta
diciendo, en palabras de Chávez: "si queremos Patria, debe ser
socialista.
El imperialismo existe y sigue jugando en el tablero mundial. No es
una fantasía.
Quizás esta sea la mejor conclusión de lo ocurrido durante el último
mes en Venezuela.
Con un pequeño grupo de estudiantes, con el liderazgo de un partido de
ultraderecha, minoritario dentro de la oposición; con dinero para
reclutar guarimberos y francotiradores, con actos de violencia y
terroristas localizados en barrios de clase media y media alta, se
pretendió dar un golpe de Estado. Y Estados Unidos no solo lo apoya y
lo financia, sino que pone a disposición toda su artillería de guerra
de cuarta generación intentando desestabilizar el país.
Esa artillería de guerra comunicacional puede hacer creer que en un
país donde el 91% de sus habitantes rechaza las guarimbas y los actos
de terrorismo, quienes participan en estos actos son apóstoles de la
libertad y la democracia y cuentan con apoyo de la sociedad. Hoy
sabemos hay 82 periódicos latinoamericanos, que son parte de la SIP
que han acordado sacar una pagina diaria para atacar a Venezuela,
demostrando que allí hay una guerra civil.
Alguna vez desde la izquierda argentina se ha cuestionado las alianzas
tejidas por Chávez que entre otras cosas permitieron rechazar el
ALCA, construir la UNASUR y la CELAC. El razonamiento que sustenta
esta críticas es que quien hace acuerdos diplomáticos con gobiernos
neodesarrollistas como el de Brasil, Argentina y Uruguay, o quien se
atreve a compartir espacios con gobiernos como el de Perú o Colombia,
seguramente comparte una orientación capitalista.
Cuando suceden hechos como los de Venezuela en el último mes, podemos
advertir que, por suerte, algunos de nuestros izquierdistas no han
llegado al gobierno.
Sin lugar a dudas la votación en la OEA, y la decisión de UNASUR han
sido muy útiles para dificultar los planes yanquis.
La construcción de anillos de alianzas, uno mas cercano, el Alba,
otro intermedio, el MERCOSUR, otro mas amplio, UNASUR y otro mas
difuso, CELAC; mas toda la política internacional de Alianza con
China, Rusia e Irán, constituyen una extraordinaria ingeniería
defensiva que por el momento han impedido una intervención extranjera.
Detrás de esa concepción geopolítica existe un largo aprendizaje que
es parte de nuestra historia nuestramericana. El país sudamericano mas
progresista y avanzado del siglo XIX, Paraguay, supuso que el
aislamiento era una garantía para la supervivencia y pagó su
ingenuidad con la destrucción de su proyecto y una masacre que le
costó las 4/5 partes de su población masculina.
Simon Bolívar advirtió con mucha lucidez que el único destino posible
de America estaba en su capacidad de unirse.
El socialismo es un sistema mundial. No es posible construir el
socialismo en un solo país. Esta sentencia por vieja, no es menos
vigente.
En buena parte el drama de Venezuela, es el drama de su soledad.
¿Como avanzar en un proyecto socialista cuando al repasar los apoyos
que comparten esa orientación, debe limitarse a Cuba y a Bolivia?
¿Como avanzar, cuando incluso hay una parte de la militancia
socialista del continente, no solo desechan el apoyo a la experiencia
de esa orientación mas avanzada en America del Sur, sino que
festejarían íntimamente su fracaso, porque demostrarían que tienen
razón en sus elucubraciones?
Quien ha leído con atención el Diario del Che, puede percibir como a
lo largo de sus páginas, su autor va percibiendo la construcción de un
cerco que se propone aislarlos y hacer fracasar su epopeya. El cerco
sobre Venezuela esta construido por los mismos intereses que
liquidaron al Che.
Cuando el Che fue asesinado se extendió el dolor de los pueblos, pero
también es cierto que una parte de la izquierda festejó íntimamente su
caída. Ellos caracterizaban al Che, como un hombre peligrosos, un
rebelde que no cumplía las normas del" pensamiento científico" para
hacer una revolución.
El proceso bolivariano ha puesto algunas verdades sobre la mesa.
"Nuestra Patria es América".
Si la patria americana, no es socialista, o esta en proceso de serlo,
no es una responsabilidad de Venezuela, sino de lo que hemos hecho o
dejado de hacer los militantes con vocación revolucionaria.
El gobierno venezolano por cuestiones de supervivencia ha tejido
alianzas con gobiernos que distan muchos de ser revolucionarios. Ahora
acaba de festejar la asunción al gobierno de Michel Bachelet, quien
seguramente jugará en el plano internacional un papel menos lastimoso
que el que jugaba Piñera.
Pero el ejemplo de Venezuela, no nos esta diciendo que construyamos
gobiernos como el de Bachelet, el de Cristina o el de Dilma. Nos esta
diciendo, en palabras de Chávez: "si queremos Patria, debe ser
socialista.

